Hay escenas que se repiten en muchos hogares mexicanos. El calor aprieta, alguien abre el refrigerador y, entre una jarra de agua natural y otra de limón, aparece una de color rojo intenso. "¿Quieres un vaso de agua de jamaica?", pregunta casi por costumbre. Para muchas familias, esta bebida forma parte de la comida diaria desde hace años, aunque pocas veces nos detenemos a pensar qué es lo que la hace tan especial. Quizá por eso, cuando en una consulta médica o durante una conversación entre vecinos alguien comenta que "la jamaica es muy buena para la salud", surge la duda. ¿Es cierto? ¿Cuánto hay de tradición y cuánto de evidencia científica? La respuesta, como suele ocurrir en nutrición, no es completamente blanca o negra. La flor de jamaica contiene compuestos naturales que han despertado el interés de numerosos investigadores, pero eso no significa que sea una bebida milagrosa ni un tratamiento para enfermedades. Entender esa diferencia permite disfrutarla co...