A las ocho de la mañana, una taza de café, dos galletas y quizá una rebanada de pan pueden parecer un desayuno suficiente. Es rápido, sencillo y forma parte de la rutina de muchas personas. Pero hay algo que suele pasar desapercibido. Después de los 60 años, el cuerpo no siempre aprovecha los alimentos exactamente de la misma manera que antes. Y cuando el desayuno aporta muy poca proteína y el resto del día tampoco la compensa, mantener la masa muscular puede volverse más difícil. No significa que haya que vivir a dieta, pesar cada alimento o renunciar a los platillos que forman parte de la mesa mexicana. Más bien, se trata de mirar el plato de otra manera. Después de los 60, comer bien no es solamente cuidar el peso Con los años, perder cierta cantidad de masa muscular puede formar parte del envejecimiento. El problema aparece cuando esa pérdida se acompaña de menor fuerza y dificultad para realizar actividades cotidianas, como levantarse de una silla, subir escaleras o cargar l...