Hay escenas que se repiten en muchas casas mexicanas. Una persona abre el gabinete del baño buscando una crema, no encuentra la que acostumbra usar y, casi por casualidad, se fija en una pequeña caja de bicarbonato de sodio. "Dicen que sirve para la piel", comenta alguien. Entonces comienza la conversación: una vecina asegura que lo usa para las manos, otra menciona que ayuda a controlar el exceso de grasa y alguien más recuerda haber escuchado que también funciona como exfoliante. No es una historia rara. El bicarbonato de sodio lleva décadas formando parte del hogar por sus múltiples usos, desde la cocina hasta la limpieza. Sin embargo, cuando se habla del cuidado de la piel conviene separar las recomendaciones populares de lo que realmente se conoce hasta ahora. La buena noticia es que no hace falta caer en extremos. Entender cómo actúa este ingrediente permite aprovecharlo con mayor prudencia y evitar errores que, lejos de beneficiar la piel, podrían terminar irritándol...
Hay escenas que se repiten en muchos hogares mexicanos. Después de bañarse por la noche, alguien abre un pequeño frasco de vaselina que lleva años en el botiquín. A un lado aparece una cápsula de vitamina E. La mezcla se aplica con cuidado sobre los labios, los codos o esas zonas donde la piel parece pedir un poco más de atención. Tal vez usted también lo ha visto. O quizá alguien le dijo que esa combinación "hace maravillas". En redes sociales abundan los videos que prometen una piel más joven, luminosa o libre de arrugas gracias a esta sencilla mezcla. Pero, ¿qué hay de cierto detrás de esa popularidad? La respuesta, como suele ocurrir en temas de salud, no es tan simple. La vaselina y la vitamina E pueden ser aliadas interesantes para el cuidado de la piel en determinadas circunstancias, aunque también tienen limitaciones que vale la pena conocer antes de convertirlas en parte de la rutina diaria. ¿Por qué esta combinación ha llamado tanto la atención? La razón principal...